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La carboxiterapia acaba con la celulitis y las estrías.

Cuando se trata de acabar con la celulitis, las mujeres se preparan para la guerra. Debes cambiar la dieta, ir al gimnasio y acudir a centros de estética solo para poder ponerte el bikini sin miedo.

La celulitis no es un signo de belleza o salud. Es una aglomeración de líquidos retenidos en el cuerpo, donde falta el oxígeno y la circulación sanguínea en la región. Realmente necesitas atacar si quieres ponerle fin. Y en esta guerra para ablandar o acabar con ese aspecto de piel de naranja del trasero y las piernas, merece la pena utilizar unas agujas específicas.

Pues bien, una de las armas más potentes en esta lucha es un tratamiento llamado carboxiterapia, que consiste en la aplicación, a través de agujas, del dióxido de carbono medicinal en el tejido subcutáneo, el que encuentra justo debajo de la piel.

Este tratamiento es una técnica que requiere cuidados y, antes de cualquier aplicación, es necesario someterse a una evaluación profesional. Y ojo: solo quienes pueden aplicar la carboxiterapia son fisioterapeutas, médicos y médicos biomédicos. En la consulta con estos profesionales, siempre realizada en clínicas, te fijarán un objetivo antes de iniciar las aplicaciones para saber exactamente cuál es el resultado esperado con la técnica.

La tolerancia al dolor depende de cada persona, pero te sentirás incómoda en el momento de la aplicación y las agujas pueden ocasionar algún leve traumatismo en la piel, dejando la zona enrojecida durante unos minutos después de la aplicación o incluso pequeños hematomas, según donde se realice.

La infusión del gas directamente en la región donde tienes celulitis aumenta la circulación sanguínea en esa zona y así mejora la oxigenación de la piel. Otro beneficio de la carboxiterapia es el aumento de la producción natural de colágeno que el tratamiento es capaz de hacer en la zona donde se aplica.

Este estímulo ayuda a aumentar la elastina, lo que hace que la piel sea más firme y elástica. La técnica también ayuda a descomponer la lipólisis, que en realidad son las células grasas acumuladas que forman la celulitis. El tratamiento destruye esta célula y ayuda a eliminar esa toxina.

La carboxiterapia está indicada para mujeres que quieran combatir, además de la celulitis, la grasa localizada, la flacidez de la piel en diversas regiones del cuerpo y también para suavizar la aparición de estrías y arrugas del envejecimiento. También se puede aplicar en el rostro, para rejuvenecer manchas y arrugas.

Tanto el colágeno como la elastina estimulada por la carboxiterapia son el resultado de la liberación de sustancias químicas que el dióxido de carbono inyecta en la piel en el momento de la aplicación. Este proceso es superficial y totalmente seguro, cuando se realiza en clínicas de renombre y con profesionales calificados para realizar el proceso.

En la consulta que debes estar atenta: pregunta al profesional sobre los certificados de formación y también la autorización sanitaria para el funcionamiento de la clínica. Solo en estas consultas sabrás si existe alguna contraindicación o si incluso puedes hacer el tratamiento.

El resultado es una piel firme y resistente, sin celulitis ni estrías. El número de sesiones depende de cada caso, teniendo en cuenta el objetivo y la región a aplicar. Pero, por lo general, se necesitan entre 5 y 15 sesiones, dos o tres veces por semana. Es recomendable esperar más de 24 horas entre sesiones.

Empezarás a ver los resultados en la quinta sesión.

 

Escrito por Marta Aguirre

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